On Vacation - Antes que nada hablemos de maletas
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Lunes 14 de Enero del 2019

Empacando ando (literalmente)

Antes que nada hablemos de maletas

Antes que nada hablemos de maletas

Empacando ando (literalmente)

Un blog que tenga este nombre tiene que tener uno, o dos, o mejor, muchos artículos que hablen de:

“El tamaño ideal de una maleta”, “qué empacar si…”, “Qué debes llevar en tu maleta cuando…” Por eso,  aunque sabemos existen tantos tipos de equipaje como personas hay en el mundo; queremos empezar por darte algunos consejos para viajar liviano (Esto es como el movimiento minimalista, pero de los equipajes).

Antes que nada hablemos de maletas:
Desde que se inventaron las que tienen rueditas el mundo cambió. Ni siquiera los mochileros que viajan por el mundo queriendo parecer personas descomplicadas se salvan de querer ponerle rueditas a sus mochilas. Así que si vas a comprar maleta para tu próximo viaje, por favor no dejes que tus ojos se distraigan mirando algo diferente. Concéntrate en las rueditas y seguro tienes un check para, literalmente, tener un viaje más liviano.

A la hora de empacar:
Viajar es diferente a habitar. Cuando viajas dejas de tener vecinos, amigos de oficina, compañeros de paradero… Esos que te pueden criticar si repites pinta dos veces en la semana. Cuando viajas, nadie, nadie va a estar pendiente de ese turista que se puso dos veces la misma pantaloneta o de la que repitió faldita. Allá serás uno más y a nadie le interesa lo que te pones; por eso si quieres viajar liviano cuando vayas a empacar la maleta olvídate del típico: “5 días…. hmmm mejor 7 camiseticas.”

Y sobre los además…
Nada mejor para ir en contra de viajar liviano que dejarte llevar por los “… y qué tal si”. Porque esos harán que tu maleta esté llena de cepillitos, remedios, medias calientes, jugueticos, almohadas, zapatos, que NUNCA vas a necesitar. Así que cuando vayas a empacar no te dejes llevar por ese tú que es especialista en adivinar el futuro. Si aparece un “que tal si”, seguro vas a poder solucionarlo en el lugar en el que te encuentres.

Nadie te pide que te vuelvas un minimalista empedernido, pero créenos, aprender a viajar liviano, de verdad puede llegar a cambiar tu forma de viajar

La maleta ideal para decirle al mar:  Me encanta conocerte

Es tu primera vez en el mar. La primera vez que tu cuerpo y tus sentidos van a experimentar la maravillosa brisa marina. La primera vez que tus pies van a sentir la textura única de la arena. La primera que vas a ver a las palmeras mecerse sensualmente por la brisa del mar. La primera vez que vas a ver como pareciera que el mar se devora al sol de un solo mordisco y que vas a saber lo que significa sentarse a oír al mar chocando contra la playa. Eso, te juro, nunca lo vas a olvidar. 
Pero eso, aunque no creas, también necesita de una inteligencia oculta a la hora de empacar.  Porque cuando ves en las películas a la gente corriendo plácidamente por la playa o a los modelos de comerciales levantándose en cámara lenta sin un solo trocito de arena en el cuerpo; TE ESTÁN MINTIENDO.  La arena se te pega al cuerpo y al vestido de baño, peor que una novia desesperada. Y la sal del mar hará que te sientas pegachento hasta una semana después de haber vuelto. 
Por eso empacar dos o tres vestidos de baño, no es un lujo, es una necesidad. No importa si tienes que sacrificar el vestidito para la noche o las bermudas elegantes; tener varios vestidos de baño harán más fácil la lucha entre la arena y tú.

Y hablando de arena, tienes que tener en cuenta que a eso del medio día es imposible caminar por ella sin sentirte un chamán caminando sobre el fuego, por eso empaca uno de esos zapatos que parecen tennis  pero son impermeables. Ellos además te servirán para meterte al mar sin preocuparte por las piedritas, los palitos y hasta los animalitos que puedan estar ahí esperando por ti.

Los pareos, salidas de baño, cachuchas y gorros para el sol deben ser parte de los necesarios, al final piensa que si vas al mar, la playa será el lugar donde vas a querer estar el 90% del tiempo.

Bloqueador, bronceador y crema para después del sol, no deben faltar y seguro que van a costarte menos en tu ciudad que en un lugar donde todos están necesitados de algún tipo de protección contra lo que más aman: el sol.

Aunque te parezca extraño, prefiere las camisas o las blusas de manga larga, que te van a proteger más. (Eso sí de telas muy suaves.) Y en algunos lugares hasta puede que necesites un saquito para la noche, cuando la brisa sople muy fuerte.

Seguramente muchos de los consejos que te acabamos de dar te servirán, pero lo que sí está claro es que ya te llegó la hora de empacar tu maleta y decirle al mar: ¡Hola, mucho gusto!

Antes que nada hablemos de maletas

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